Friday, 22 May 2015

Eleazar



Bordeando los campos de golf, rumbo a casa conocí a Eleazar,
Un muchacho de dieciocho pidiendo limosna en la principal
Con la cara afeitada, cachucha de béisbol y una sonrisa espectacular
Le entregue mi cambio y, en la cola, nos pusimos a conversar.

“¿Que te paso en las piernas?” le pregunte al evidenciar,
La silla de rueda vacía donde sus extremidades deberían de estar.

“Fue un accidente de moto, en donde yo iba sentado atrás,
Nos chocaron, volamos y de allí no recuerdo más.
Perdí la pierna izquierda por no tener piel para tapar el hueso,
En la derecha me dio una infección y la amputaron después de eso.  
Si Dios lo quiere, me conseguiré unas prótesis para caminar.”
Me contó sonriente y con esperanzas de triunfar.

“¿Como te vienes para la principal todas las mañanas?”

“Agarro mi carrito desde los Teques con mis panas.”

“¿Y tus panas también están en sillas de rueda?”

“Si, son los chamos de más abajo pidiendo por la acera.”

Así pase la cola desde el puente hasta la intercepción,
Con Eleazar, mi amigo nuevo, haciendo conversación.
No queda demás decir que su manera de hablar fue respetuosa,
Y que su compañía me hizo pensar una cantidad de cosas.

“Que afortunada he sido hasta hoy, en todos los sentidos
Y que bueno fue abrir la ventana de mi carro y haberlo conocido.”

Tuesday, 19 May 2015

Esquizofrenia en el Instituto Nacional de Orientacion Femenina (INOF)



A Maria la encontraron bañada en sangre, sola, en una habitación oscura y sucia barrio adentro. Estaba arrodillada al lado del cuerpo de Carmen, su hermana mayor. Paralizada, viendo al cadáver que poco a poco se enfriaba, quizás esperando que la escena sangrienta fuera una de las tantas pesadillas que interrumpe su descansó, o quizás esperando que la policia se la llevara a pagar su delito. No se movió, nunca trato de huir, se quedo estática mientras que la gente entraba y salía de la habitación, petrificada por la escena que la rodeaba.

A su espalda estaba el cuerpito de su sobrino Javier, tibio, en la misma situación que la madre, muerto. Los morados en la piel morena, la posición de la cabeza y las extremidades divulgaron el crimen, ahorcado. Los gritos comenzaron cuando la separaron de lado de su hermana, la desesperación y locura se hicieron insoportables cuando se percato del cuerpo del niño. Supo, a pesar de su estupor, que era culpable y que no era una de sus pesadillas sino su realidad, su vida. Fue sentenciada por doble homicidio y encarcelada en la Institución Nacional de Orientación Femenina (INOF).

A Lourdes, la madre de ambas niñas, la encontraron en el cuarto adyacente, cansada, viendo el piso de la oscura y sucia pieza llamada hogar. Era lo que podía alquilar para su familia con su escasa mensualidad. Ella no grito, sufrió en silencio por la hija que perdió, el sobrino que no vivió y la menor que a ambos mato. Su vida se torno negra, se vistió de un luto eterno y se convirtió en prisión con cadena perpetua.

Maria y Lourdes asisten a terapia en grupo. Se sientan juntas en la primera hilera de pupitres. No hablan, en silencio y con cariños tiernos se acompañan, separadas del resto de la población. La madre acaricia el cabello largo y oscuro de su hija mientras que ella hace lo posible por callar las voces dentro de su cabeza y escuchar las recomendaciones de la psiquiatra. Ambas saben que para tener acceso a medicinas y tratar la esquizofrenia deben asistir a la terapia con regularidad.

Años atrás Lourdes se percato de un pequeño cambio en la personalidad de Maria, su hija menor. No fue lo suficiente para causar alarma pero si la noto mas retraída, dispersa y con insomnio crónico. No estaba saliendo con ningún muchacho, por lo cual supo que el nerviosismo no se eran preocupaciones normales de la adolescencia. Físicamente, Maria se había convertido en una mujer atractiva, con piel canela, cabello negro y liso, piernas largas, caderas amplias y bustos redondos. Era un atraco, pero a pesar de eso se la pasaba encerrada en la pieza cerca de su madre y su hermana mayor.

A pesar de ser producto de distintos padres Carmen y Maria eran inseparables, mejores amigas desde la niñez. Carmen se caso joven y estaba embarazada de su primer hijo. Maria la ayudaba con las responsabilidades de madre y esposa como que si ella también se hubiese casado.

Ni Lourdes ni Maria se llevaba bien con el esposo de Carmen, pero por ser tradicionales y respetuosas se callaban su opinión. Vivían los cuatro adultos y un bebe arrejuntados en una habitación transformada en apartamento alquilada por Lourdes, la única que tenia trabajo fijo. El hombre se la pasaba matando tigres y gastándose la plata en fiesta y bebida. Todo el mundo en el barrio sabía que tenía otras mujeres, ya que ni se molestaba en disimular las llegadas a altas horas de la madrugada. Lourdes y Maria controlaban la ira, el odio, la rabia que sentían por el hombre que ignoraba, abusaba y golpeaba a Carmen para no hacerla sentir peor con la situación de su vida.

En este ambiente se desarrollo la enfermedad de Maria. Lo que al principio parecía pena o apego familiar se transformó en apatía, depresión, falta de sensibilidad. Poco a poco Maria dejo de asistir a la escuela, a llamar a sus amistades y a salir por completo. Se hizo difícil conversar con ella ya que los pensamientos eran dispersos y no tenían lógica. Así se mantuvo por un tiempo, viviendo en la oscuridad de las cuatro paredes y funcionando como ama de casa prematura mientras que Lourdes trabajaba y Carmen cuidada de su bebe y vigilaba su esposo.

Al percatarse de la enfermedad, la psiquiatra de la INOF investigo los acontecimientos del crimen. Su revisión hizo que surgieran dudas que podían afectar la sentencia de Maria y Lourdes. En su análisis la psiquiatra anoto lo siguiente en su cuaderno:

No hay duda de que Maria estrangulo a Javier, su sobrino ya que la misma dijo oír una voz en su mente llamada “el Maligno” que le decía que debía matar al sobrino para salvar el alma de su hermana, Carmen. Tampoco queda en duda la complicidad de Lourdes, la madre, ya que ella admitió saber la gravedad de la enfermedad de Maria y tener la premonición de que algo muy malo iba a ocurrir. La duda surge en el homicidio de Carmen, la hermana mayor. La cortada del puñal que encontraron en su pecho fue echo con mucha fuerza y tiene una profundidad que no parece ser acto de una mujer joven. Maria no recuerda todo lo que sucedió ese día aunque si admite tener recuerdos estáticos, como fotos, de los cadáveres, de la sangre, de la oscuridad que la consumía. Se recuerda el cuellito frágil y caliente de su sobrino en sus manos, pero no el puñal, no apretar, no de matar a su hermana.

“Dios sabe lo que hace. Tenemos que pagar si estamos aquí,” dicen las dos. Se aferran al cristianismo para rellenar los vacíos de información.

¿Y el esposo? Él ya se consiguió a otra. 


Escrito el 15 de noviembre 2005
 



Thursday, 14 May 2015

Anorexia



No comas, no pruebes, no lo veles más
Con un bocado de torta te descontrolaras
No te olvides del trabajo que has hecho todo el día
Tres cafés con leche y tu pedazo de patilla.

Piensa en la satisfacción cuando digan que estas flaca
Cuando te veas en el espejo y no te sientas como vaca
Agarra fuerza cuando la ropa te este colgando
Piensa en lo que quemas cuando te mates trotando.

Resiste la tentación de comer a pesar de la fatiga
Un pedazo de torta y tu mente te castiga
Acostúmbrate a dormir con el estomago vacío
A llevarte un suéter porque siempre tienes frío.

Acuérdate que la mente es más fuerte que tu cuerpo
Y con fuerza de voluntad llegaras a ser un esqueleto.